Cómo vender stands NFC de reseñas de Google
Lo que funciona cuando entras en un bar, una clínica o una peluquería con un stand en la mano. Sin fórmulas mágicas: es un producto sencillo y se vende enseñándolo.
Qué estás vendiendo de verdad
El dueño de un negocio no quiere un trozo de metacrilato con un chip. Quiere que, cuando alguien busque «restaurante cerca» o «dentista en Huelva», su ficha de Google salga con más reseñas y más recientes que la del vecino.
El problema casi nunca es que sus clientes estén descontentos. Es que los contentos no se acuerdan de dejar la reseña, o les da pereza buscar la ficha. El stand quita esa pereza: acercan el móvil y la página para escribir la reseña ya está abierta.
Esa es la frase que hay que llevar aprendida: tus clientes contentos ya existen; el stand hace que dejarte la reseña les cueste cinco segundos.
A quién vendérselo
Funciona mejor donde el cliente pasa un rato y hay un mostrador o una mesa a la vista:
- Hostelería: bares, restaurantes, cafeterías, heladerías. Es el sector que más vive de las reseñas y donde el stand se ve en cada mesa o en la barra.
- Salud y estética: clínicas dentales, fisioterapeutas, peluquerías, centros de estética. El cliente espera en recepción y suele salir contento.
- Talleres y servicios: mecánicos, lavaderos, tintorerías. Negocios con pocas reseñas en los que diez nuevas se notan mucho.
- Alojamiento: hoteles, hostales y apartamentos, en recepción o en la habitación.
Antes de entrar, mira su ficha en Google Maps. Un negocio con 40 reseñas y la última de hace cuatro meses es el cliente ideal: tiene clientela, pero no la está convirtiendo en reseñas.
Cómo enseñarlo
No lo expliques: dáselo. Pídele al dueño que acerque su propio móvil al stand de muestra. Cuando ve que se abre la ficha de un negocio de verdad, lista para escribir, ya no hace falta mucho más.
Lleva siempre un stand configurado con un negocio real que conozcas, a poder ser uno de la misma zona. Y ten preparadas las respuestas a lo que siempre preguntan:
- «¿Y si no tienen NFC?» Los iPhone desde el 7 y casi todos los Android lo llevan. En la práctica, casi todo el mundo.
- «¿Hay que pagar algo al mes?» Depende de cómo lo vendas tú. El stand no necesita suscripción para funcionar.
- «¿Y si cambio de local o de ficha?» Se reasigna desde el portal. El chip no se toca.
Qué precio poner
Tú decides. Como referencia, Meritia los vende al público entre 21,99 € y 29,99 € la unidad en su tienda online. A ti te cuestan 6,99 € + IVA.
Lo que mejor suele funcionar es no vender el stand suelto, sino el servicio: el stand, la colocación y dejarlo configurado con su ficha. Un negocio paga más a gusto por «te lo dejo funcionando» que por una pieza que tiene que entender solo. Si tiene varias mesas o varios locales, un precio por pack cierra ventas más grandes.
Para ver tus números con distintos precios, usa la calculadora de la portada.
Lo que no hay que prometer
Aquí es donde se pierde la confianza de un cliente, y a veces algo más:
- No prometas un número de reseñas. Depende de cuánta gente pase por el local y de cómo la traten. Puedes decir que facilita que dejen reseña; no cuántas.
- No le digas que regale algo a cambio de la reseña. Las normas de Google prohíben ofrecer descuentos o premios por reseñar, y la ficha se puede ver penalizada.
- No le digas que solo pida reseña a quien sale contento. Filtrar a quién se le pide también va contra las normas de Google. El stand está a la vista de todos, y así tiene que ser.
- No vendas que borra reseñas malas. No lo hace. Lo que sí hace es que las buenas, que suelen ser muchas más, lleguen.
Después de la venta
La segunda venta está en el mismo negocio y en los de alrededor. Pasa a las tres o cuatro semanas, mira con el dueño cuántas reseñas nuevas tiene y apunta en el portal cómo va. Un dueño que ve su ficha crecer te presenta al del local de al lado.
En el portal puedes marcar a cada negocio con su estado (venta hoy, volver otro día, ya es cliente) para no perder a nadie entre visita y visita.